La noche va quedándose
sin rostros, sin manos, sin
hombros. Sin regazos ingenuos
donde claudicar del sol
estival de la jornada. La noche
muere en sus brazos, jardinera
de mausoleo, aprendiza de primavera.
Y a mí me arrebata la tensión
que me precede, oh noche, siempre
tan vengativa e...