Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Aquí, con la arena vibrando en mis pies,
viendo el mar, al fin, escuché su latir;
apenas arribo y ya debo partir
¡Mi Dios! Acurruca mi alma otra vez.
Naufragué, lo sé, por la azul soledad
apenas mojando mi suave palmo
del océano salado y calmo,
anclado a su incierta y cómoda crueldad
que uñas...
Algún día se agotarán
De tocar la puerta
Día y noche
Hora tras hora
Sin que nadie las oiga,
Se irán
A un planeta lleno de lunas
Y nos quedaremos
Con el silencio
De los muertos
Retumbando
En resorts vacíos,
En playas disecadas.