Allí estaba ella,
bailando desnuda
y tarareando
el compás de aquella canción
que, tantas veces,
bailamos juntos en el pasado.
Me acerqué, la tomé de la mano
y abrazados
bailamos juntos aquellos pasos.
Sentí el calor de su cuerpo,
el aroma de sus besos
y la dulzura de su abrazo.
Minutos más...