Soy prisionero del amor.
Y por eso espero, y sigo esperando
que a ti, mi hermano, y a ti, mi hermana,
el orgullo se nos siga quebrantando.
Así recogeremos todas las asperezas
(como se recogen los pedacitos quebrados
de una vasija que se ha roto con el tiempo)
para seguir viviendo, para seguir...