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Descansa mi esqueleto
en el sofá tumbado.
Paredes de madera
crujen como reclamos.
Mientras más pasan horas,
más mi casa implora
perderme de vista
por un buen rato.
No hay cuenta exacta
de cuántos cuadros del calendario
llevo sin sentir el calor diario
que la estrella más gigante,
por años, nos...