Él miraba, esperaba, callaba. En su avión, de camino a Japón, observaba a la nipona, con su andar peculiar, su mirada infinita, sus rasgos duros, alargados, llenos de poesía, dulces ojos, y piel blanquecina.
Él, ni de lejos imaginaba, dónde ella posaba, sus pensamientos. De haber podido, le...