Con total impiedad transcurre el dìa
y el miserable del crepùsculo aùn espera
que una corriente del Ebro, del Tàmesis
o del Nilo, concurran a las citas de parejas
que con sus pasos los bordean.
El solitario no contiene sus làgrimas,
esas que manchan de nostalgia
sus zapatos.
Un imaginario...