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Aquella noche clara y decisiva
éramos dos, dos solos en la almena,
del relente al resguardo en una ojiva,
y una pulsión nocturna y sucesiva
nos sorprendió, como la Luna llena.
Aquella noche fuera el vino tinto
del dulzor de tus dulces ademanes,
y anduvimos, de pronto, por instinto
a través de...