Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
A UNA GOMA PINCHADA
—¿Por qué a mí? Y ¿justo aquí?
Dije a la goma con furia,
y al verla, inmensa penuria
me invadió con frenesí.
Al bajarme, descubrí
que una goma desinflada,
fue cruelmente atravesada
por un puñal del asfalto,
era un clavo y gritó: ¡Alto!
¡La cubierta está pinchada...