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A cientos de kilómetros
las palabras son mudas
e iluminan los surcos de mis lágrimas,
la estación ha cambiado y tu recuerdo
insufla suavemente la tristeza.
El mundo cae, sigue su camino
hacia la oscuridad desconocida
en que el móvil alumbra tu aparente
sonrisa y difumina tu figura...
Encuentro tu enigmática presencia
en el lejano mundo de la sombra
y eres luz en mis ojos,
un ángel manifiesto
en el ciclo infinito de un instante.
Rondas la oscuridad,
te ocultas de la lluvia
junto a mi corazón
que acelera sin prisa
al apreciar la ofrenda
de tu afable...
Estremece el rubor de la mañana
trayendo melodía de gorriones
y en las sombras, resisten
primitivos deseos
que al ser emancipados por la noche
atemporales fueron
en brazos de posibles infinitos.
El espejo revela los escombros
del cuarto hecho cenizas
a la vez que el destello
le conjura...