Ausente de ternura y fiera tu mirada,
fulmina tu palabra cualquier rastro de amor.
Tu duro soliloquio me llena de dolor,
me obliga a mantener la boca bien cerrada.
Un portazo; te escapas rabiosa y destemplada.
El vuelo de tu falda girando alrededor
de tus esbeltas piernas, sales al corredor...