Una tarde soleada llegué a este mundo,
aprendí a desvestirme de nombres,
habitante de muchas pieles, pelajes y voces.
Aprendí a caminar entre muertes y cicatrices;
cada nueva forma era un comienzo,
ávido, buscaba anclaje, buscaba puerto.
Olvidé mi forma,
no soy quien tú crees.
Soy la voz que...