Odisea
Poeta recién llegado
La certeza de nuestro corazón,
el sutil palpitar, mi mas preciado engaño.
Nace la flor del amor,
en el frio eterno,
la soledad oscura
y la embriaguez del corazón.
No es la certeza de nuestro sentir
tampoco la piel ardiendo,
es el embrujo de larga espera.
Esperar infinitamente en la tempestad,
inmerso en la curiosidad mas inquieta,
me tienes a merced del tiempo,
esperando para amar un cuerpo.
No es la verdad, ni la razón,
la inspiración que incendia nuestro pecho
es la resurrección de un nuevo amor
Espero ver en ti los inmensos mares,
desprender carne maldita
y nacer tantas veces como sean necesarias.
el sutil palpitar, mi mas preciado engaño.
Nace la flor del amor,
en el frio eterno,
la soledad oscura
y la embriaguez del corazón.
No es la certeza de nuestro sentir
tampoco la piel ardiendo,
es el embrujo de larga espera.
Esperar infinitamente en la tempestad,
inmerso en la curiosidad mas inquieta,
me tienes a merced del tiempo,
esperando para amar un cuerpo.
No es la verdad, ni la razón,
la inspiración que incendia nuestro pecho
es la resurrección de un nuevo amor
Espero ver en ti los inmensos mares,
desprender carne maldita
y nacer tantas veces como sean necesarias.