MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...
Huye de mí, las veces que sea necesario
para aliviar el dolor que carga el poema.
Lo haré por qué soy un ermitaño,
buscando tu ser en una tormenta.
No insistas en volcar esa triste mirada,
porque veo tu corazón hecho pedazos.
Estoy burlando mi llanto en ríos,
para esconderte en mis desvaríos
que te nombran en mi frío regazo.
Siento como si fuéramos de esos extraños
que se ven en el reflejo del mar sin tocarse,
acorralados por el furor del último suspiro.
Aún sin tenerte me siento perdido,
en tus brazos, preso en la pasión
de tus labios, escribiéndote versos
noche tras noche sin algún motivo;
huyendo de ti, buscando estrellas
para regalarte toda mi nobleza.
Huye de mí, para sembrar el olvido,
para morir de frío con tu ausente tibieza.
MARIÁN
SANDER
Huye de mí, las veces que sea necesario
para aliviar el dolor que carga el poema.
Lo haré por qué soy un ermitaño,
buscando tu ser en una tormenta.
No insistas en volcar esa triste mirada,
porque veo tu corazón hecho pedazos.
Estoy burlando mi llanto en ríos,
para esconderte en mis desvaríos
que te nombran en mi frío regazo.
Siento como si fuéramos de esos extraños
que se ven en el reflejo del mar sin tocarse,
acorralados por el furor del último suspiro.
Aún sin tenerte me siento perdido,
en tus brazos, preso en la pasión
de tus labios, escribiéndote versos
noche tras noche sin algún motivo;
huyendo de ti, buscando estrellas
para regalarte toda mi nobleza.
Huye de mí, para sembrar el olvido,
para morir de frío con tu ausente tibieza.
MARIÁN
SANDER