MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...
Musas ardidas.
Musas ardidas, que lamen el llanto,
búsquensen a otro con el mismo encanto,
qué éste ladron, es mi fiel admirante,
que nada en un barco a la deriva.
No se inspiren en su hermosa poesía,
porque él provoca en mí estragos,
de los que no escapo en su búsqueda
constante por tenerme siempre a su lado.
No sean tan infames a sus caricias,
pues solo yo, sé de su delicado lenguaje,
al que amo silenciosamente a escondidas
de sus incitantes y profundos reclamos.
Musas ardidas, esas que son el humo
del tiempo, que aman esta desdicha
del poeta. No sean aún triunfantes
porque yo tengo el amor en mis manos.
Marianne.
Musas ardidas.
Musas ardidas, que lamen el llanto,
búsquensen a otro con el mismo encanto,
qué éste ladron, es mi fiel admirante,
que nada en un barco a la deriva.
No se inspiren en su hermosa poesía,
porque él provoca en mí estragos,
de los que no escapo en su búsqueda
constante por tenerme siempre a su lado.
No sean tan infames a sus caricias,
pues solo yo, sé de su delicado lenguaje,
al que amo silenciosamente a escondidas
de sus incitantes y profundos reclamos.
Musas ardidas, esas que son el humo
del tiempo, que aman esta desdicha
del poeta. No sean aún triunfantes
porque yo tengo el amor en mis manos.
Marianne.