MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
...
Hoy busqué
coleccionar algunos objetos.
La luna con sus cerrojos
abría el cielo de sus despojos.
!Qué cobarde me veía yo!
vestida de tiempo,
como queriendo usurpar al sol.
Más adelante encontré
una revista, era del árbol de cerezos.
Si, sí el mismo que ayer
departía versos en seco.
Nada interesante,
solo una oleada de alcohol,
desluciendo los bosquejos.
Había sobre mi puerto
un onírico beso,
parecía ser indolente
a la herida, con la yema de las manos
entendidas en el silencio,
exhibida sobre la ebria luz.
A cuestas,
acondicioné mi colección
de promesas, disueltas en la tinta
del ingesto poema,
que de su alimento,
hoy me quema,
y marchita duerme
el que ora la novela.
Odell.
Hoy busqué
coleccionar algunos objetos.
La luna con sus cerrojos
abría el cielo de sus despojos.
!Qué cobarde me veía yo!
vestida de tiempo,
como queriendo usurpar al sol.
Más adelante encontré
una revista, era del árbol de cerezos.
Si, sí el mismo que ayer
departía versos en seco.
Nada interesante,
solo una oleada de alcohol,
desluciendo los bosquejos.
Había sobre mi puerto
un onírico beso,
parecía ser indolente
a la herida, con la yema de las manos
entendidas en el silencio,
exhibida sobre la ebria luz.
A cuestas,
acondicioné mi colección
de promesas, disueltas en la tinta
del ingesto poema,
que de su alimento,
hoy me quema,
y marchita duerme
el que ora la novela.
Odell.