Federico Gabriel
Poeta recién llegado
165 palabras con las que me rindo ante ti
Un sol abrazante una tormenta de arena
un mar embravecido, soy yo entre
tus piernas.
Absorbo deseos que derramas ligera
entre los pliegues benditos que conforman
tú esencia.
Trapisonda constante una lucha ganada
que finges perdida
al ser yo vanidoso me permites la dicha.
En tu vientre navego y me siento perdido
un océano tierno que se hace infinito
presionando mis carnes mí deseo cumplido.
Entre mis manos sostengo el arma infalible
la miras y ríes te sientes inmune
alucinación pretenciosa del estúpido macho
que cree conquistar lo que le han obsequiado.
Inmarcesibles tus fuerzas superan mis ansias
quizá fui un león pero ahora soy nada
pues pelee una batalla que ningún hombre gana.
He de aceptarlo mis famélicas fuerzas
no son rival para la eclosión de tu éxtasis
el clímax extremo que mata titanes.
Quizá porque soy de barro formado
y tú solemne te saliste de un lado
ah que más da me entrego rendido
al exquisito final que es estar
a ti sometido.
Un sol abrazante una tormenta de arena
un mar embravecido, soy yo entre
tus piernas.
Absorbo deseos que derramas ligera
entre los pliegues benditos que conforman
tú esencia.
Trapisonda constante una lucha ganada
que finges perdida
al ser yo vanidoso me permites la dicha.
En tu vientre navego y me siento perdido
un océano tierno que se hace infinito
presionando mis carnes mí deseo cumplido.
Entre mis manos sostengo el arma infalible
la miras y ríes te sientes inmune
alucinación pretenciosa del estúpido macho
que cree conquistar lo que le han obsequiado.
Inmarcesibles tus fuerzas superan mis ansias
quizá fui un león pero ahora soy nada
pues pelee una batalla que ningún hombre gana.
He de aceptarlo mis famélicas fuerzas
no son rival para la eclosión de tu éxtasis
el clímax extremo que mata titanes.
Quizá porque soy de barro formado
y tú solemne te saliste de un lado
ah que más da me entrego rendido
al exquisito final que es estar
a ti sometido.