luz
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:f2b3139023]Vuelvo con mis palabras de aquel día:
Sabes bien quién eres:
tú de una pedrada,
puedes romper el cielo,
y regalármelo en pedazos;
transformar esos fragmentos
en brillantes, hacer una joya,
y ponérmela en el cuello.
A manera de pago,
me fascina despertarte,
en medio de la noche.
Buscarte hasta encontrar,
sentirte ya dispuesto,
montarme sobre ti,
y arrancarte del sueño.
Me cierras los ojos,
aunque puedo imaginarte,
Porque estás ahí, lo sé,
te me quedas adentro,
me devuelves el rumbo,
y el aire que respiro;
eres el flujo de mi vida.
En la noche te descuelgas
poco a poco, por mis formas.
Te envuelvo con mi pelo,
me enfrento a ti, te desafío.
Luchas por darme y robarme,
sabes que si me quitas la savia,
me haces cautiva de tu cuerpo.
Trato con mis manos y mi vientre
de esconderme en ti, de quedarme,
de bañarme con el sudor de tu frente.
Me transitas el cuerpo con los ojos
que se vuelven humo de tan grises,
me miras, me observas, me recorres,
otra vez me descubres y me inventas.
Tú lo puedes todo, bien lo sabes,
con esa tu boca que no acaba,
me enloqueces, me devoras el alma.
Yo me dejo ir entre tus brazos,
y con mi agónico y final gemido
te derramas con tu ultimo suspiro.
Entonces, vencida, yo me entrego.
Y anhelo dormirme cada noche a tu lado.[/center:f2b3139023]
[center:f2b3139023]Besos miles
tuya
Lucecita.[/center:f2b3139023]
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Sabes bien quién eres:
tú de una pedrada,
puedes romper el cielo,
y regalármelo en pedazos;
transformar esos fragmentos
en brillantes, hacer una joya,
y ponérmela en el cuello.
A manera de pago,
me fascina despertarte,
en medio de la noche.
Buscarte hasta encontrar,
sentirte ya dispuesto,
montarme sobre ti,
y arrancarte del sueño.
Me cierras los ojos,
aunque puedo imaginarte,
Porque estás ahí, lo sé,
te me quedas adentro,
me devuelves el rumbo,
y el aire que respiro;
eres el flujo de mi vida.
En la noche te descuelgas
poco a poco, por mis formas.
Te envuelvo con mi pelo,
me enfrento a ti, te desafío.
Luchas por darme y robarme,
sabes que si me quitas la savia,
me haces cautiva de tu cuerpo.
Trato con mis manos y mi vientre
de esconderme en ti, de quedarme,
de bañarme con el sudor de tu frente.
Me transitas el cuerpo con los ojos
que se vuelven humo de tan grises,
me miras, me observas, me recorres,
otra vez me descubres y me inventas.
Tú lo puedes todo, bien lo sabes,
con esa tu boca que no acaba,
me enloqueces, me devoras el alma.
Yo me dejo ir entre tus brazos,
y con mi agónico y final gemido
te derramas con tu ultimo suspiro.
Entonces, vencida, yo me entrego.
Y anhelo dormirme cada noche a tu lado.[/center:f2b3139023]
[center:f2b3139023]Besos miles
tuya
Lucecita.[/center:f2b3139023]
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