MARIANNE
MARIAN GONZALES - CORAZÓN DE LOBA
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Tengo injerta una espina
del destino bañada de carmín,
a cuesta de ella mi labia perjuriosa
apuesta con sorbos de sal
los vaivenes del mar que ruega.
Este es el beso medieval,
que presume la descortesía
con demora, con la simbología
de una utopía que se hace llamar
la cegada porfía.
Este es el que enraíza suspiros,
lacera inmiscuidas mentiras,
callando con sus puntillas,
apelando con un grifo la poesía
y se olvida de su decrépito rol.
María Anné