Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
A solas estaba en ti
vagando, a duras penas:
tenía bien definido mi objetivo
pero aun no conocia las carreteras.
Anduve mucho, llegué a tu mente,
sólo me topé con tus neuronas,
descendí por tus mejillas
¡y tuve que parar al ver tu boca!
Me repuse, proseguí el viaje,
sin hallar aun el límite a mis ansias,
hubo un espasmo de pronto,
un temblor terrible,
y tu cuello se exitó bajo mis plantas.
Y corrí, no me detuve
y admirado pude ver tus himalayas,
y escalarlas fue total deleite...
ni me frenaron las alturas deliciosas
ni el peligro en las laderas pronunciado
de aquella función Seno doblemente calculada.
Había llovido en mi objetivo...
ya podía divisar la carretera,
se acabó el aire, tembló el camino,
es verdad, estaba cansado
aun así yo continuaba en mi carrera...
y en el final estabas tú...
evitando que mi paso detuviera
impulsándome a llegar hasta la meta.
vagando, a duras penas:
tenía bien definido mi objetivo
pero aun no conocia las carreteras.
Anduve mucho, llegué a tu mente,
sólo me topé con tus neuronas,
descendí por tus mejillas
¡y tuve que parar al ver tu boca!
Me repuse, proseguí el viaje,
sin hallar aun el límite a mis ansias,
hubo un espasmo de pronto,
un temblor terrible,
y tu cuello se exitó bajo mis plantas.
Y corrí, no me detuve
y admirado pude ver tus himalayas,
y escalarlas fue total deleite...
ni me frenaron las alturas deliciosas
ni el peligro en las laderas pronunciado
de aquella función Seno doblemente calculada.
Había llovido en mi objetivo...
ya podía divisar la carretera,
se acabó el aire, tembló el camino,
es verdad, estaba cansado
aun así yo continuaba en mi carrera...
y en el final estabas tú...
evitando que mi paso detuviera
impulsándome a llegar hasta la meta.