La Corporación
Poeta veterano
desde el evaristo corumelo
LLoraba bajo la piel
gusanos color violeta,
se movían
no hacía falta que fuera domingo,
ellos se movían inquietos
lo recuerdo,
porque mis manos al acariciar sus muslos
los sentían vibrar.
Sólo el vinho verde,
los fados de Amalia,
remendaron los desperfectos
que hizo el sábado;
aquellos infames gusanos
que murieron ahogados
en el lugar exacto del sacramento,
donde las manos truenan
y la espalda es algo más que ventura;
aquellos malditos gusanos.
san armilo b.
LLoraba bajo la piel
gusanos color violeta,
se movían
no hacía falta que fuera domingo,
ellos se movían inquietos
lo recuerdo,
porque mis manos al acariciar sus muslos
los sentían vibrar.
Sólo el vinho verde,
los fados de Amalia,
remendaron los desperfectos
que hizo el sábado;
aquellos infames gusanos
que murieron ahogados
en el lugar exacto del sacramento,
donde las manos truenan
y la espalda es algo más que ventura;
aquellos malditos gusanos.
san armilo b.
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