abcd
Poeta adicto al portal
Tú que vives del humo blanco en la herida de mi musa vida,
¿Vendrás de verano, en la canción del fruto/vientre/adiós.
Mientras los líricos se arman en su cofradía
de luciérnagas lisérgicas, contra mis oscuros besos?
¿Renacerán acaso del caos divino tus absurdas marionetas,
en la cúspide de toda malformación emocional?
¿O tendrás en tu garganta afiebrada los alfileres necesarios
para darle ese rojo placer a las virtudes del NO?
Cada noche, escondes en gemas mortuorias
el dadivoso júbilo de un niño alquimista,
creyendo que las hadas heladas aún duermen dentro mío.
Si tu boca es la de un príncipe, hambrienta de payasos gestos
y tu resto es una lágrima envuelta en silencios.
Como no estar dispuesto a esperar los rayos de la aurora
frente a tu mirada gitana, perdida, aún blanca, aún ilusionada...
¿Vendrás de verano, en la canción del fruto/vientre/adiós.
Mientras los líricos se arman en su cofradía
de luciérnagas lisérgicas, contra mis oscuros besos?
¿Renacerán acaso del caos divino tus absurdas marionetas,
en la cúspide de toda malformación emocional?
¿O tendrás en tu garganta afiebrada los alfileres necesarios
para darle ese rojo placer a las virtudes del NO?
Cada noche, escondes en gemas mortuorias
el dadivoso júbilo de un niño alquimista,
creyendo que las hadas heladas aún duermen dentro mío.
Si tu boca es la de un príncipe, hambrienta de payasos gestos
y tu resto es una lágrima envuelta en silencios.
Como no estar dispuesto a esperar los rayos de la aurora
frente a tu mirada gitana, perdida, aún blanca, aún ilusionada...