Alvar González
Poeta recién llegado
Un día encontré una pistola tirada en la calle
La pistola lloraba y lloraba sangre
Yo no sabía qué hacer, si tomarla y limpiarla
O llamar a una ambulancia.
La pistola no paraba de llorar
Diablos -dije
Así que la tomé lentamente pero no paraba de llorar
Y me dijo -será mejor que te ocultes no sabes a cuanta gente has matado
Al escuchar esto me enfade pero no la podía soltar
Así que la lleve rápido a mi departamento
Tome una ducha y fui por una soda fría
Escribí mi testamento
Me puse la pistola en la barbilla y
Se acabo todo ya no existo
Finalmente logre ver a mucha gente llorar en mi funeral
Todos excepto la pistola.
La pistola lloraba y lloraba sangre
Yo no sabía qué hacer, si tomarla y limpiarla
O llamar a una ambulancia.
La pistola no paraba de llorar
Diablos -dije
Así que la tomé lentamente pero no paraba de llorar
Y me dijo -será mejor que te ocultes no sabes a cuanta gente has matado
Al escuchar esto me enfade pero no la podía soltar
Así que la lleve rápido a mi departamento
Tome una ducha y fui por una soda fría
Escribí mi testamento
Me puse la pistola en la barbilla y
Se acabo todo ya no existo
Finalmente logre ver a mucha gente llorar en mi funeral
Todos excepto la pistola.