Puedo jurar que te quiero;
ahora así
como estamos
como estoy
tan sola,
tan lejos
tan ebria;
puedo verte solo,
lejos
igual que yo.
Pero no me oyes
¡no quieres oírme!
Lo único que escuchas
son gotas de lluvia y lágrimas
que las enterré
en el fondo de mi memoria,
porque me hace daño oírlas caer.