Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Ella saltó de mi bolsillo,
sus labios buscaban los míos,
37 grados y tormenta a la vista,
los perros callejeros
comían helados de lluvia,
la besé en los ojos
con palabras sin paraguas,
un trueno rompió el momento
pero nació otro instante
en mis traviesas manos,
húmeda y excitada
es escurridiza
pero sabrosa como el mar
que me da de su boca,
ahora es invisible la noche
que en sus ojos me espera.
sus labios buscaban los míos,
37 grados y tormenta a la vista,
los perros callejeros
comían helados de lluvia,
la besé en los ojos
con palabras sin paraguas,
un trueno rompió el momento
pero nació otro instante
en mis traviesas manos,
húmeda y excitada
es escurridiza
pero sabrosa como el mar
que me da de su boca,
ahora es invisible la noche
que en sus ojos me espera.