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48 Líneas Torcidas

Corazón Delator

Poeta recién llegado
Se lava la cara
Para disimular
Las amargas lágrimas
Que acaba de llorar.

El agua tibia en su rostro
Sin afeitar
Descienden de su cabello
A poco peinar.

El espejo escupe
Cruda realidad,
La irónica mueca
De la soledad.

Una débil bombilla
Parece recordar
Que el cielo está muy lejos
Y el infierno en el hogar.

Desnudo se mira
Casi sin querer
El cuerpo huesudo
De escaso comer.

Se viste despacio.

De camisa y pantalón,
De negro la cabeza
Y de gris el corazón.

Cierra la puerta.

Baja al portal
Hacia la calle lluviosa
Al frío invernal.

Entra en un bar cualquiera
El nombre da igual.

Una barra hospitalaria
Y una copa para beber,
En el fondo de un vaso
Donde nadar hasta el amanecer.

Cuando la luna echa el cerrojo
Es tirado contra la acera
Arrastrando la vergüenza
Y su alma lastimera.

Es un pobre enfermo
De gravedad mortal
Su dolencia es la melancolía
Y contra esta no hay hospital.

Con el gallo vuelve a casa
A una cama vacía
Sudada por pesadillas
Entre sábanas de agonía.


drunk3.jpg
 

Sencillamente: Hermoso.
Tus palabras llegan a lo más hondo.
Tu poema lo he sentido de principio a fin.
Hubiese querido resaltar alguna parte de él, pero no puedo, me ha gustado enterito.
Deliciosa forma la tuya de escribir.
Ha sido un enorme placer detenerme en tus 48 líneas torcidas. A mí me han parecido preciosas.

Un besote, te seguiré leyendo :)



Corazón Delator dijo:
Se lava la cara


Para disimular
Las amargas lágrimas
Que acaba de llorar.​

El agua tibia en su rostro
Sin afeitar
Descienden de su cabello
A poco peinar.​

El espejo escupe
Cruda realidad,
La irónica mueca
De la soledad.​

Una débil bombilla
Parece recordar
Que el cielo está muy lejos
Y el infierno en el hogar.​

Desnudo se mira
Casi sin querer
El cuerpo huesudo
De escaso comer.​

Se viste despacio.​

De camisa y pantalón,
De negro la cabeza
Y de gris el corazón.​

Cierra la puerta.​

Baja al portal
Hacia la calle lluviosa
Al frío invernal.​

Entra en un bar cualquiera
El nombre da igual.​

Una barra hospitalaria
Y una copa para beber,
En el fondo de un vaso
Donde nadar hasta el amanecer.​

Cuando la luna echa el cerrojo
Es tirado contra la acera
Arrastrando la vergüenza
Y su alma lastimera.​

Es un pobre enfermo
De gravedad mortal
Su dolencia es la melancolía
Y contra esta no hay hospital.​

Con el gallo vuelve a casa
A una cama vacía
Sudada por pesadillas
Entre sábanas de agonía.​



drunk3.jpg

 
Cristi dijo:

Sencillamente: Hermoso.
Tus palabras llegan a lo más hondo.
Tu poema lo he sentido de principio a fin.
Hubiese querido resaltar alguna parte de él, pero no puedo, me ha gustado enterito.
Deliciosa forma la tuya de escribir.
Ha sido un enorme placer detenerme en tus 48 líneas torcidas. A mí me han parecido preciosas.

Un besote, te seguiré leyendo :)






Muchas gracias, Cris. Me alegra que te gustase.

Un abrazo.
 
su dolencia..es la melancolia...y contra esta..no hay hospital...

me encanto..esa frase..porque esta llena..de la realidad..de todos..aquellos...que lloran...al lado....de la luna....hermoso..poema..

diablito...
 
Wow hermosos versos,que te puedo decir? Escribes muy bien y reflejando mucho sentir y además tienes el nombre de mi cuento favorito....El corazón delator....Un placer enorme el leerte.

Un beso,Ann.
 
Es lo segundo que te leo y me sigue encantando... Precioso, bueno, precioso, no es la palabra, la retiro, una historia maravillosa de las que llegan y la manera de contar genial. Vamos, que me ha encantado. Besotes muchos.
 
Corazón Delator dijo:
Se lava la cara
Para disimular
Las amargas lágrimas
Que acaba de llorar.

El agua tibia en su rostro
Sin afeitar
Descienden de su cabello
A poco peinar.

El espejo escupe
Cruda realidad,
La irónica mueca
De la soledad.

Una débil bombilla
Parece recordar
Que el cielo está muy lejos
Y el infierno en el hogar.

Desnudo se mira
Casi sin querer
El cuerpo huesudo
De escaso comer.

Se viste despacio.

De camisa y pantalón,
De negro la cabeza
Y de gris el corazón.

Cierra la puerta.

Baja al portal
Hacia la calle lluviosa
Al frío invernal.

Entra en un bar cualquiera
El nombre da igual.

Una barra hospitalaria
Y una copa para beber,
En el fondo de un vaso
Donde nadar hasta el amanecer.

Cuando la luna echa el cerrojo
Es tirado contra la acera
Arrastrando la vergüenza
Y su alma lastimera.

Es un pobre enfermo
De gravedad mortal
Su dolencia es la melancolía
Y contra esta no hay hospital.

Con el gallo vuelve a casa
A una cama vacía
Sudada por pesadillas
Entre sábanas de agonía.




Muuuy bien!
me ha gustado y por momentos (que no son pocos)
pensé que era yo aquel
Mis saludos, un abrazo
 
Así me gusta, que positivo el niñooooo!!! :)

Bueno, aparte de la broma, decirte que me ha parecido precioso, como todo lo que escribes, que con avidez leo. Ya sabes que aunque quemara tus libros ;P sería la primera en comprarlos..jajajaja.

Cuídame ese hígado, no me apetece donarte el mio (le tengo cariño pero sabes que lo haría)

Un abrazo inmenso que abarque todo el Casar...entonces quizá no tan inmenso...XD...No me odies, Corazón!!


Un placer leerte.
 
es tan fácil juzgar al q se hunde asi y sin embargo tu haz hecho arte en ese sentir de ahogarse y dolerse en la melancolía... me encantó leerte
beshos y apapashos desde acá :)
 
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