A dos pasos de la realidad, me resguardo de tu ausencia;
recorro las galerías del recuerdo,
parchando las heridas con otros cuerpos,
que dóciles me brindan refugio.
En mi piel llevo las marcas del ataque
de frente ante el espejo
me aíslo de la carne que nunca conociste,
sintiéndome intrusa en un empaque desecho.
Conseguí librarme del deseo
y en el intento me quede sin cuerpo.
de mi soledad nací otra vez
formada de pétalos color sangre,
relegada al mundo de los sueños
soy el fantasma de una mascara.
El miedo que te separo de mí, te ha unido a otra
que seguramente supero mis esfuerzos.
Tu cuerpo, mío, sólo en los recuerdos
reposa entre sus brazos
arrebatándote la inocencia que yo siempre guarde.
Me perdí en tu distancia, confiando en tu regreso
ahora descubres los caminos del placer bebiendo de otros labios.
Mi niña me abandonaste.
Mi niña he muerto.
recorro las galerías del recuerdo,
parchando las heridas con otros cuerpos,
que dóciles me brindan refugio.
En mi piel llevo las marcas del ataque
de frente ante el espejo
me aíslo de la carne que nunca conociste,
sintiéndome intrusa en un empaque desecho.
Conseguí librarme del deseo
y en el intento me quede sin cuerpo.
de mi soledad nací otra vez
formada de pétalos color sangre,
relegada al mundo de los sueños
soy el fantasma de una mascara.
El miedo que te separo de mí, te ha unido a otra
que seguramente supero mis esfuerzos.
Tu cuerpo, mío, sólo en los recuerdos
reposa entre sus brazos
arrebatándote la inocencia que yo siempre guarde.
Me perdí en tu distancia, confiando en tu regreso
ahora descubres los caminos del placer bebiendo de otros labios.
Mi niña me abandonaste.
Mi niña he muerto.