luis urquizo
Poeta recién llegado
La madera lucía sin astillas
Y como si hubiese de corteza caído amarilla
Vino a servir a las manos vacías.
Al alba fue tomada entre manos,
Y martillos cambiaron su forma nacida
Arrojada a las artes de un incipiente,
Que conciencia de sus golpes no percibía.
De tajos y rajaduras, no solo sufrió el madero
Fueron sierras, lijas y clavos los más cruentos;
Ya la madera era polvo derramado entre los suelos
Y forma amoblada para el descanso del suertero.
La madera es una vena abierta
Del llanto que expondría la naturaleza;
Más muda es esta, en su inexorable belleza
Y brinda sin reparo su muerte a las mesas.
Ay! De todas las manos que cortan las maderas
Para alzar su trono de foránea riqueza.
Ay! De todas las manos que cortan más manos
Para su propia belleza.
Y como si hubiese de corteza caído amarilla
Vino a servir a las manos vacías.
Al alba fue tomada entre manos,
Y martillos cambiaron su forma nacida
Arrojada a las artes de un incipiente,
Que conciencia de sus golpes no percibía.
De tajos y rajaduras, no solo sufrió el madero
Fueron sierras, lijas y clavos los más cruentos;
Ya la madera era polvo derramado entre los suelos
Y forma amoblada para el descanso del suertero.
La madera es una vena abierta
Del llanto que expondría la naturaleza;
Más muda es esta, en su inexorable belleza
Y brinda sin reparo su muerte a las mesas.
Ay! De todas las manos que cortan las maderas
Para alzar su trono de foránea riqueza.
Ay! De todas las manos que cortan más manos
Para su propia belleza.