Todos los días me levanto
escuchando la voz de mi amada,
a quien llegue amar
sin poderla ver y conocer.
En mis sueños aparece
y al despertar ya no está,
la escucho, la siento
y su aroma permanece.
El olor a rosas,
jardín del paraíso
y tu hermosura inexistente.
Eres quien me quita el ánimo
levantándome en las mañanas
y tu voz retornando mis tímpanos,
sabiendo que no te puedo ver
y tu sensación me atormenta.
Esperando tu tierno abrazo,
las caricias y él te extraño.
Odio el tener que dormir
y solo verte en mi utopía,
esperando que te hagas realidad
y mi corazón pare de palpitar...