En penumbras un sollozo infernal
cual altar misterioso e invernal
en la lúgubre tierra sepulcral
recuerda en olvido un funeral.
Y su vestido se funde en el viento
y carga desde el confín un lamento
una sepultura sin nombre, sin flores
sólo la luna guarda sus horrores.
Y vaga cual humo que es ceniza
sombra grisácea que te hechiza,
proclama su rostro un llanto mudo
y su oscura capa cual lobo lanudo.
De sus labios brota un susurro antiguo
una lengua indescifrable que atestiguo
no conozco y comprendo en el vacío
un mensaje de mármol y de frío.
¡Lágrimas secas de mil funerales!
Marchitas flores en tus rosales
¡Lágrima secas mojan tu vestido!
Pálido rostro de cabello oscurecido.