Comencé a amar
en el momento en que la vi.
Detrás de la puerta
con la vista hacia mí.
Supe que era ella
cuando le hable por primera vez,
observando su silueta
que me hizo feliz.
Fue algo tan efímero
y a la vez perpetuo;
Que no lo debía dejar pasar
y mucho menos verla llorar.
Ella tomo una parte de mi
siendo mi otra mitad.
A quien no debería dejar
consiente de estar ahí.
Quizás fue y aún lo es
la persona de quien me enamore
y que aún la buscare
no importa donde estés.