A alguien

Judas

Poeta recién llegado
Ciertamente, nada tengo que ofrecer,
y nada puedo,
sino estas manos desnudas
y, acaso, la razón, de intentarme, que me guardo.

Solo tengo pies para los pasos.

Después de tropezar mil veces
mil palabras,
ahora sé que los caminos son de piedra
y la verdad,
¡qué verdad!,
un cincel a cuestas de la vida.

Solo me queda mi duda y mi palabra.

La noche arrecia de imposibles,
la noche arrecia,
pero tal vez, entre las cosas de la Luna,
aunque entre sombras hiela,
por encima de los muros que nos crecen,
sea posible la luz de algún mañana.



A. Ángel Judas S.
 
Así es, hay mucha tristeza por la respuesta no dada.

Gracias por responder y un cordial saludo.

A. Ángel Judas S.
 

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