Jesús Cáñez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mordaz, atroz, banal, soy moribundo:
un ego desinflado en tu sonrisa,
un corazón que el odio decomisa
al buen olor un tufo nauseabundo.
un ego desinflado en tu sonrisa,
un corazón que el odio decomisa
al buen olor un tufo nauseabundo.
Igual que el cielo, trágico iracundo,
cansado de esgrimir la misma prisa,
absuelto de llorar, con esa brisa,
con ese dolor, triste y vagabundo,
cansado de esgrimir la misma prisa,
absuelto de llorar, con esa brisa,
con ese dolor, triste y vagabundo,
así de cruel se siente tu partida:
un golpe seco, fuerte, desastroso;
una daga tras otra en mi guarida,
un golpe seco, fuerte, desastroso;
una daga tras otra en mi guarida,
muriendo en el vagido artificioso
del ojo, como el agua infanticida
que impera en el recuerdo desdeñoso.
del ojo, como el agua infanticida
que impera en el recuerdo desdeñoso.
Jesús Cáñez
Andrés Amendizábal
Andrés Amendizábal
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