joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu nombre grité a cuatro vientos
en el fragor de indiferentes lunas.
Embriagado en una fuerte resaca,
del elixir de tu boca fui cautivo.
Cada noche: una odisea de sueños
al rememorar un rostro risueño,
las rígidas pirámides de tu pecho,
la danza de la cabellera en vuelo.
Di sentimiento sincero y prolífero
y gimo al saborear en mis labios
el dulce néctar de tu encrucijada
con las migajas de un mendrugo.
La actitud suplicante, famélica
está a la espera de abortar a tiempo
la génesis del inesperado olvido
y el aletear de tu ansiada libertad.
El alma adolorida quedará vacía
al ver la imagen en el cristal del oasis;
Volarán las pavesas del éxtasis
de ascuas que estarán inertes, frías.
Con el eco estafermo de mi voz;
la piel rasgada en miles de añoranzas;
aún estando con las mejores galas,
todo mi cuerpo estará desnudo.
en el fragor de indiferentes lunas.
Embriagado en una fuerte resaca,
del elixir de tu boca fui cautivo.
Cada noche: una odisea de sueños
al rememorar un rostro risueño,
las rígidas pirámides de tu pecho,
la danza de la cabellera en vuelo.
Di sentimiento sincero y prolífero
y gimo al saborear en mis labios
el dulce néctar de tu encrucijada
con las migajas de un mendrugo.
La actitud suplicante, famélica
está a la espera de abortar a tiempo
la génesis del inesperado olvido
y el aletear de tu ansiada libertad.
El alma adolorida quedará vacía
al ver la imagen en el cristal del oasis;
Volarán las pavesas del éxtasis
de ascuas que estarán inertes, frías.
Con el eco estafermo de mi voz;
la piel rasgada en miles de añoranzas;
aún estando con las mejores galas,
todo mi cuerpo estará desnudo.
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