Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
A el mar
(En el puerto Bermeano)
Guardas ¡O Mar!
Plácida y profunda tú opulencia;
como la mujer esta a quien yo amo.
El néctar de su hibrida
colmena, ella, guarda hondo;
como guardas tú, profundos tus secretos.
Y como tú con tu inmensidad,
ella, con su ternura, hace desvanecerse todo
cuanto dejó de ser intrépido.
Ella, como tú, carece de limites.
Tan solo el timbre de su anhelo;
supera el ansia que me yergue
por encima de todos los dragones del universo.
(En el puerto Bermeano)
Guardas ¡O Mar!
Plácida y profunda tú opulencia;
como la mujer esta a quien yo amo.
El néctar de su hibrida
colmena, ella, guarda hondo;
como guardas tú, profundos tus secretos.
Y como tú con tu inmensidad,
ella, con su ternura, hace desvanecerse todo
cuanto dejó de ser intrépido.
Ella, como tú, carece de limites.
Tan solo el timbre de su anhelo;
supera el ansia que me yergue
por encima de todos los dragones del universo.