eenciso
Poeta fiel al portal
El hermano mayor se apagaba en el jardín
y contrastaba su gesto curtido,
en el envés de una hoja verde cualquiera,
y contrastaba su gesto curtido,
en el envés de una hoja verde cualquiera,
en la llanura de sus curiosidades
reinaba un silencio perpetuo
al punto de desterrarlo a otro mundo
que nadie más conocía,
reinaba un silencio perpetuo
al punto de desterrarlo a otro mundo
que nadie más conocía,
¡ay!, pobre de él
no era su soledad quien lo arrimaba
a gritos incesantes que nadie más oía,
era el mundo obturado al compás
que a dos dedos sobre el mentón
formaban sus puños
tratándose de explicar,
a gritos incesantes que nadie más oía,
era el mundo obturado al compás
que a dos dedos sobre el mentón
formaban sus puños
tratándose de explicar,
¡ay!, pobre de él
dicen que nació al deber,
como todos los demás,
sólo que fue el menor,
de esos que llegan cuando ya todos se han ido,
y por eso yo me traigo un enigma
que me saboreo en los huesos de su recuerdo,
sólo que fue el menor,
de esos que llegan cuando ya todos se han ido,
y por eso yo me traigo un enigma
que me saboreo en los huesos de su recuerdo,
crujió en silencio su compañía,
aprendimos de niños a necesitarlo,
extrañarlo fraternalmente,
al hermano mayor que fue para nosotros
y soñamos desde su partida siempre, siempre,
le dedicaría unas líneas escritas
en un molusco milenario mensajero del alma,
para cuando regrese, (pienso).
o regresen ya los hijos, de sus hijos
¡Gracias Francisco!
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