BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llevo, a groso modo,
un tajo en la mente.
Que se muere, de tanto
hincarse los dientes,
en pleno invierno de formas
adyacentes. Conseguir
restaurar ese empeño fugitivo,
esa afán de piel en soledad,
constituirse en predio de silencio.
Mas no fingir los trayectos,
equiparándose mutuamente
entre raíles despectivos, sombrías
etiquetas de frascos desportillados.
Y esas risas enlatadas que surten,
devotamente, su hastío numeral.
Oh llanto, oh fórmula matemática,
donde los ídolos acaecen
por metódicos auspicios deteriorados.
(no me importa que no me quieras;
yo tampoco lo hago)-.
Conversación en la riqueza
sustitución de empeños, nervio
que tensa una especulación
de arterias: militar de graduada
vista. Y todo ese ridículo tropel
de metáforas acabadas y en cambio,
muertas, vacías, macilentas como bosque
calcinado-.
©
un tajo en la mente.
Que se muere, de tanto
hincarse los dientes,
en pleno invierno de formas
adyacentes. Conseguir
restaurar ese empeño fugitivo,
esa afán de piel en soledad,
constituirse en predio de silencio.
Mas no fingir los trayectos,
equiparándose mutuamente
entre raíles despectivos, sombrías
etiquetas de frascos desportillados.
Y esas risas enlatadas que surten,
devotamente, su hastío numeral.
Oh llanto, oh fórmula matemática,
donde los ídolos acaecen
por metódicos auspicios deteriorados.
(no me importa que no me quieras;
yo tampoco lo hago)-.
Conversación en la riqueza
sustitución de empeños, nervio
que tensa una especulación
de arterias: militar de graduada
vista. Y todo ese ridículo tropel
de metáforas acabadas y en cambio,
muertas, vacías, macilentas como bosque
calcinado-.
©