A la deriva
Déjame colgarme a tu aurícula insomne,
llegar a tu enérgico ventrículo,
y entre tantas turbulencias, salir disparado a la aorta resistente.
Permíteme contemplar el río rojo que me transporta contracorriente,
detallando los barcos blancos, llenos de cañones,
(hoy no quiero tirar anclas)
Deja que el viento, caprichoso y sonriente, me impulse.
Y entre tanto torbellino y turbulencias,
quiero estar a la deriva, arribar a donde el río me lleve,
quizás, a las puertas de tus sueños.
Déjame colgarme a tu aurícula insomne,
llegar a tu enérgico ventrículo,
y entre tantas turbulencias, salir disparado a la aorta resistente.
Permíteme contemplar el río rojo que me transporta contracorriente,
detallando los barcos blancos, llenos de cañones,
(hoy no quiero tirar anclas)
Deja que el viento, caprichoso y sonriente, me impulse.
Y entre tanto torbellino y turbulencias,
quiero estar a la deriva, arribar a donde el río me lleve,
quizás, a las puertas de tus sueños.
:: y un saludo desde Buenos Aires.