A la flor del cairo

EL ARPONERO DE LA TINTA

Poeta asiduo al portal


Sobre la rubia arena del desierto​
En una enjundia el peregrino siente,​
A los ojos del sol y del poniente,​
El bello aroma de la flor del huerto.​


Desnuda quiere de su pecho abierto​
Aquel calostro de la miel caliente;​
El beso de la luna y del oriente,​
La savia del amor y del injerto.​

El peregrino torna su mirada​
Y transforma en oasis su quimera​
Y tras el Ramadán o primavera,​

Colige el sesgo de la encrucijada:​
Amar la flor del Cairo tras sigilo​
O en la margen morir del río Nilo.​

(Decide amar a la flor)

(*) Dedicado a Laatiifaa deel Niiloo​
 
bello poema amigo arponero de la tinta...palabras sutiles y hermosas ademas un pisaje de ensueño histórico de Egipto...al menos eso a mí me provoca....saludos grato leerte
 


Sobre la rubia arena del desierto​
En una enjundia el peregrino siente,​
A los ojos del sol y del poniente,​
El bello aroma de la flor del huerto.​


Desnuda quiere de su pecho abierto​
Aquel calostro de la miel caliente;​
El beso de la luna y del oriente,​
La savia del amor y del injerto.​

El peregrino torna su mirada​
Y transforma en oasis su quimera​
Y tras el Ramadán o primavera,​

Colige el sesgo de la encrucijada:​
Amar la flor del Cairo tras sigilo​
O en la margen morir del río Nilo.​

(Decide amar a la flor)

(*) Dedicado a Laatiifaa deel Niiloo​


Hermosos versos!! muy bien logrado!!
Saludos!!
 
muy bello poema significativo y delicadamente cuidado, saludos


Sobre la rubia arena del desierto​
En una enjundia el peregrino siente,​
A los ojos del sol y del poniente,​
El bello aroma de la flor del huerto.​


Desnuda quiere de su pecho abierto​
Aquel calostro de la miel caliente;​
El beso de la luna y del oriente,​
La savia del amor y del injerto.​

El peregrino torna su mirada​
Y transforma en oasis su quimera​
Y tras el Ramadán o primavera,​

Colige el sesgo de la encrucijada:​
Amar la flor del Cairo tras sigilo​
O en la margen morir del río Nilo.​

(Decide amar a la flor)

(*) Dedicado a Laatiifaa deel Niiloo​
 

Sobre la rubia arena del desierto
En una enjundia el peregrino siente,
A los ojos del sol y del poniente,
El bello aroma de la flor del huerto.


Desnuda quiere de su pecho abierto
Aquel calostro de la miel caliente;
El beso de la luna y del oriente,
La savia del amor y del injerto.

El peregrino torna su mirada
Y transforma en oasis su quimera
Y tras el Ramadán o primavera,

Colige el sesgo de la encrucijada:
Amar la flor del Cairo tras sigilo
O en la margen morir del río Nilo.​

(Decide amar a la flor)​


(*) Dedicado a Laatiifaa deel Niiloo

Bello soneto en escenario divino.
De las arenas de desierto lo desentierro. Espero te guste recordarlo.
Un placer leerte.
 
Hermoso soneto, un gusto enorme pasar a leer divinas letras, un abrazo con cariño.

Sobre la rubia arena del desierto
En una enjundia el peregrino siente,
A los ojos del sol y del poniente,
El bello aroma de la flor del huerto.


Desnuda quiere de su pecho abierto
Aquel calostro de la miel caliente;
El beso de la luna y del oriente,
La savia del amor y del injerto.

El peregrino torna su mirada
Y transforma en oasis su quimera
Y tras el Ramadán o primavera,

Colige el sesgo de la encrucijada:
Amar la flor del Cairo tras sigilo
 

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