aniksun
Poeta adicto al portal
Y me fuí al encuentro de la mar
con mi vieja barca
y su nombre dorado
en una quilla guerrera,
la mirada erguida
y el horizonte escaso,
una imaginación, una idea,
el sabor de la noche
en la mente tediosa
y una fe ciega
en sus aguas y olas.
Y me fuí hacia el incierto destino
con los brazos desnudos,
con las manos abiertas
y unos sueños difusos,
la esperanza en jarras,
el pasado angosto,
unos pies descalzos,
fiebre de libertad
dibujando sonrisas
en una mas allá
aún muy lejano.
Y me fuí en silencio,
como se alejan los reos,
sin nombres, sin ruegos
esquivando los rezos
y persiguiendo a la luna
que aleja los recuerdos,
nostalgias, dudas,
viviendo o no viviendo,
siendo o no siendo,
buscando en la mar
su figura, su eco.
Y me fuí sin volver,
mirando sin saber
una sombra, una escarcha,
un espacio embravecido,
una vida que se envuelve
entre tinieblas
de vivencias y sensaciones
y, paso a paso,
dejé de ceer
sucumbiendo
a aquello que no se puede ver.
Y me fuí definitivamente,
y la mar me acogió en su seno,
no fue amor sincero,
solo encuentros;
mi barca siguió su rumbo
sin freno, sin timonel
sin avisar y sin recuerdos;
y nadie me recordó
yo ya no fuí yo
ni fuego ni hielo
ni luz, sólo silencio.
con mi vieja barca
y su nombre dorado
en una quilla guerrera,
la mirada erguida
y el horizonte escaso,
una imaginación, una idea,
el sabor de la noche
en la mente tediosa
y una fe ciega
en sus aguas y olas.
Y me fuí hacia el incierto destino
con los brazos desnudos,
con las manos abiertas
y unos sueños difusos,
la esperanza en jarras,
el pasado angosto,
unos pies descalzos,
fiebre de libertad
dibujando sonrisas
en una mas allá
aún muy lejano.
Y me fuí en silencio,
como se alejan los reos,
sin nombres, sin ruegos
esquivando los rezos
y persiguiendo a la luna
que aleja los recuerdos,
nostalgias, dudas,
viviendo o no viviendo,
siendo o no siendo,
buscando en la mar
su figura, su eco.
Y me fuí sin volver,
mirando sin saber
una sombra, una escarcha,
un espacio embravecido,
una vida que se envuelve
entre tinieblas
de vivencias y sensaciones
y, paso a paso,
dejé de ceer
sucumbiendo
a aquello que no se puede ver.
Y me fuí definitivamente,
y la mar me acogió en su seno,
no fue amor sincero,
solo encuentros;
mi barca siguió su rumbo
sin freno, sin timonel
sin avisar y sin recuerdos;
y nadie me recordó
yo ya no fuí yo
ni fuego ni hielo
ni luz, sólo silencio.