Hoy,
me han herido, como tantas veces,
de frío dolor,
bañada está mi alma,
¡Qué más dá!,
nada será igual ya,
y al mismo tiempo sí.
Las manos,
arañando el aire,se cerraron,
la voz,
reprimió el sonido,
con un llanto,
los ojos ciegos,
heridos de sangre-lágrima.
Corazón de agua,
¿no te oigo?,
el tañido del latido,
no hace temblar la lengua.
No sientas canto,
no duelas tiempo.
La miel ,
se hizo hiel,
de nieve amarga,
en el ciprés al lado del sepulcro.
me han herido, como tantas veces,
de frío dolor,
bañada está mi alma,
¡Qué más dá!,
nada será igual ya,
y al mismo tiempo sí.
Las manos,
arañando el aire,se cerraron,
la voz,
reprimió el sonido,
con un llanto,
los ojos ciegos,
heridos de sangre-lágrima.
Corazón de agua,
¿no te oigo?,
el tañido del latido,
no hace temblar la lengua.
No sientas canto,
no duelas tiempo.
La miel ,
se hizo hiel,
de nieve amarga,
en el ciprés al lado del sepulcro.