Moisés Hernández González
Poeta recién llegado
Hermosa desde el centro a sus orillas,
ella la bella cómplice de besos,
como las más difíciles cejillas,
en esta la guitarra de confesos.
Yo por ella me pongo de rodillas,
yo por ella excedo mis excesos,
y gasto una tras otra mis plumillas,
por ella los poemas son impresos.
Estímulo de amante muy sincero,
material del poeta enamorado,
rapsodia en este nido lisonjero,
un brillo de una luna en este lado,
un incienso que te hace pasajero,
del múltiple misterio apasionado.
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