Cuando la sonrisa se pierde y el corazón decaido siente tristeza, recordamos un ser, ese personaje delicado que camina en nuestro pensamiento, UNA MUJER. La existencia de los hombres nada sería sin la presencia de la ilusión de vida que impregna la mujer.
Una mujer es una rosa, suave, delicada, perfumada, llena de ternura que llega al corazón.
La agonía de la vida es un relato mas fresco aun, cuando no sentimos la presencia del ser querido, la mujer.
Las caricias que salen de sus manos son gotas inpregnadas de ternura que envuelven los sentidos y hacen caer en suspiros el palpitar de la razón.
Ellas tienen el poder de dormir entre sus pensamientos la existencia; las horas son eternas cuando en soledad no tenemos su compañía.
En letargos eternos decae el corazón cuando sabemos que ya no tenemos su amor; mas cuando sabemos que nos aman, la vida toda es nuestra, y los dias son mas bellos aun, ella le da presencia eficáz a las cosas y el sol es mas brillante cuando escribimos o dibujamos con letras su nombre y el amor.
Una mujer es una rosa, suave, delicada, perfumada, llena de ternura que llega al corazón.
La agonía de la vida es un relato mas fresco aun, cuando no sentimos la presencia del ser querido, la mujer.
Las caricias que salen de sus manos son gotas inpregnadas de ternura que envuelven los sentidos y hacen caer en suspiros el palpitar de la razón.
Ellas tienen el poder de dormir entre sus pensamientos la existencia; las horas son eternas cuando en soledad no tenemos su compañía.
En letargos eternos decae el corazón cuando sabemos que ya no tenemos su amor; mas cuando sabemos que nos aman, la vida toda es nuestra, y los dias son mas bellos aun, ella le da presencia eficáz a las cosas y el sol es mas brillante cuando escribimos o dibujamos con letras su nombre y el amor.