Amartemisa
Poetisa
Un piano se estremece
en esta orilla,
rima las notas brisadas,
entre sal y atardeceres
perdidos en las teclas
del desatino.
Y sólo, sin manos que toquen,
sin dedos extraños
que nombren canciones,
sin versos doblados,
sin voz y sin norte,
llora desafinado
esperando su músico
en la orilla del pronombre.
Y tocándose a sí mismo,
va muriendo
con la tarde...
que lo mece entre sus brazos.
en esta orilla,
rima las notas brisadas,
entre sal y atardeceres
perdidos en las teclas
del desatino.
Y sólo, sin manos que toquen,
sin dedos extraños
que nombren canciones,
sin versos doblados,
sin voz y sin norte,
llora desafinado
esperando su músico
en la orilla del pronombre.
Y tocándose a sí mismo,
va muriendo
con la tarde...
que lo mece entre sus brazos.