dramarasta
Poeta recién llegado
Tengo una claridad extraña en el alma,
con la luz de tu piel que me apetece
arrancarte pétalos de la boca,
con mi boca, flor de otoño a la deriba
que la deriba mece.
Tu mirada me encañona el vientre,
más abajo, no le tengo frío al invierno
que no sepa mirarme con tus ojos,
con el universo dormido temblando en tus pupilas,
fugaz, como el olvido que procuro,
antes de que seas invencible a mi memoria...
A la voz que apeno con el llanto te pareces,
a mi voz ronca y poca de decirle
que te pareces a la última mañana.
Mi caravelita sonriente, de no comerte
se me esta quedando en tus huesos,
sembrada la tengo en la maceta del rincón
dando suabes sombras de nuves
sobre la piel de tu vientre.
con la luz de tu piel que me apetece
arrancarte pétalos de la boca,
con mi boca, flor de otoño a la deriba
que la deriba mece.
Tu mirada me encañona el vientre,
más abajo, no le tengo frío al invierno
que no sepa mirarme con tus ojos,
con el universo dormido temblando en tus pupilas,
fugaz, como el olvido que procuro,
antes de que seas invencible a mi memoria...
A la voz que apeno con el llanto te pareces,
a mi voz ronca y poca de decirle
que te pareces a la última mañana.
Mi caravelita sonriente, de no comerte
se me esta quedando en tus huesos,
sembrada la tengo en la maceta del rincón
dando suabes sombras de nuves
sobre la piel de tu vientre.