Troto
Pablo Romero Parada
Acabo de regresar de la muerte.
En serio.
Iba paseando y me metí por ahí de visita,
por conocer. Ya saben, la curiosidad.
Buscando el amor.
Por eso este poema es de amor, claro.
El caso es que me metí en la muerte un rato.
El problema es que luego no sabía cómo salir.
Se estaba ciertamente agusto.
Había silencio y eso a veces se agradece.
Había estabilidad.
Eso era lo peor allí.
La estabilidad.
Y mis constantes y mi frecuencia
cardíaca también eran estables allí.
Aunque diría que por poco tiempo.
Allí no hay sueño. No hay nada.
Y eso el cuerpo no lo aguanta.
El cuerpo sería capaz de reunirse conmigo allí. Y eso sí que no lo quiero.
Precisamente fue el cuerpo el que me sacó de allí.
Es que estaba pensando en la muerte.
Pero me puse a pensar en la hora que era.
Me puse a pensar en el placer.
Y en que no iba a volver a disfrutarlo allí,
así que el cuerpo me pidió placer, y
Yo quise dárselo.
En serio.
Iba paseando y me metí por ahí de visita,
por conocer. Ya saben, la curiosidad.
Buscando el amor.
Por eso este poema es de amor, claro.
El caso es que me metí en la muerte un rato.
El problema es que luego no sabía cómo salir.
Se estaba ciertamente agusto.
Había silencio y eso a veces se agradece.
Había estabilidad.
Eso era lo peor allí.
La estabilidad.
Y mis constantes y mi frecuencia
cardíaca también eran estables allí.
Aunque diría que por poco tiempo.
Allí no hay sueño. No hay nada.
Y eso el cuerpo no lo aguanta.
El cuerpo sería capaz de reunirse conmigo allí. Y eso sí que no lo quiero.
Precisamente fue el cuerpo el que me sacó de allí.
Es que estaba pensando en la muerte.
Pero me puse a pensar en la hora que era.
Me puse a pensar en el placer.
Y en que no iba a volver a disfrutarlo allí,
así que el cuerpo me pidió placer, y
Yo quise dárselo.
Última edición: