alejandreiro
Poeta asiduo al portal
Te confieso mi última decisión,
la última desde la última vez que todo terminó.
Sabes, cada vez que todo termina,
todo se trasforma en dolor,
entonces,
no termina nada y sigues aquí,
en mi,
oradando mi patio interior,
marcándole el paso a la arritmia de esta decisión.
Sigues en mis recurrencias,
en mis ciclos lunares,
en estas mañanas casi primaverales,
en los los sueños en que sueño contigo
y los que soñaré sin luego recordarme.
Le sigues dando cuerda a las manillas de este oxidado reloj.
Le sigues poniendo tu nombre a todo lo que escribo yo.
Somos abiertamente incompatibles,
irremediablemente necesarios y
te extraño mi amor,
Son las siete y acabo de apagar el Sol,
mis dedos desvisten mi emoción
y recuerdo que hace un par de domingos a las siete,
a las siete te desvestía yo.
la última desde la última vez que todo terminó.
Sabes, cada vez que todo termina,
todo se trasforma en dolor,
entonces,
no termina nada y sigues aquí,
en mi,
oradando mi patio interior,
marcándole el paso a la arritmia de esta decisión.
Sigues en mis recurrencias,
en mis ciclos lunares,
en estas mañanas casi primaverales,
en los los sueños en que sueño contigo
y los que soñaré sin luego recordarme.
Le sigues dando cuerda a las manillas de este oxidado reloj.
Le sigues poniendo tu nombre a todo lo que escribo yo.
Somos abiertamente incompatibles,
irremediablemente necesarios y
te extraño mi amor,
Son las siete y acabo de apagar el Sol,
mis dedos desvisten mi emoción
y recuerdo que hace un par de domingos a las siete,
a las siete te desvestía yo.