Lope
Poeta adicto al portal
Con los ojos cerrados puedo divisarte,
no voy a dejarte en ninguna ocasión.
Tu boca y tus ojos son obras de arte,
arte que inspiran a este corazón.
Ese codo tuyo que se apoya en mi hombro
y ese escombro de pintura que cargo en la espalda.
No, no tengo idea del cómo,
de cómo me has conquistado sin quitarte la falda.
Pues tu ternura y tu ser divino,
tu saliva es especial como una copa de vino.
Tus labios son copas de licor
y ese licor me lo bebo en el camino.
Me quedo seco ya por la mitad,
fuerza de voluntad me pide el destino,
no encuentro mi lámpara de Aladino,
pero ahora te voy a decir la verdad.
Te amo, te amo y te amo.
Y no creo poderlo dejar,
pues si te amo y te amo tanto
que secaría cada gota de mar.
Cada grano de arena fundiría
en un enorme y bello cristal.
Sería tu palacio mi princesa,
mi princesa con botas y piscas de sal.
Terrones de azúcar son tus mejillas
y de rodillas te pienso besar.
Cada parte de tu cuerpo,
con el tiempo y el azar.
Jugaré con la fortuna,
mientras te llevo a la luna
y el sol de regreso nos ha de llevar.
Pues cuando el cielo se llena de suspiros,
te escribo en mil papiros,
que tiro y llegan a volar.
Caen en palmares de paraíso,
yo te improviso y no hay un final.
Pues cuando mi mano deslizo
sobre ese lugar donde no hay bien, ni mal.
Me embriagas con el movimiento de tu cintura,
tu hermosura también me ganó.
Ganó cada célula de mis órganos,
mis cursilerías y mi ternura.
Eres la mujer de mis sueños,
pero lo mejor es que eres carne y huesos.
No sé cómo pero te incluiré en ellos,
al igual que lo hago ahora en mis versos.
no voy a dejarte en ninguna ocasión.
Tu boca y tus ojos son obras de arte,
arte que inspiran a este corazón.
Ese codo tuyo que se apoya en mi hombro
y ese escombro de pintura que cargo en la espalda.
No, no tengo idea del cómo,
de cómo me has conquistado sin quitarte la falda.
Pues tu ternura y tu ser divino,
tu saliva es especial como una copa de vino.
Tus labios son copas de licor
y ese licor me lo bebo en el camino.
Me quedo seco ya por la mitad,
fuerza de voluntad me pide el destino,
no encuentro mi lámpara de Aladino,
pero ahora te voy a decir la verdad.
Te amo, te amo y te amo.
Y no creo poderlo dejar,
pues si te amo y te amo tanto
que secaría cada gota de mar.
Cada grano de arena fundiría
en un enorme y bello cristal.
Sería tu palacio mi princesa,
mi princesa con botas y piscas de sal.
Terrones de azúcar son tus mejillas
y de rodillas te pienso besar.
Cada parte de tu cuerpo,
con el tiempo y el azar.
Jugaré con la fortuna,
mientras te llevo a la luna
y el sol de regreso nos ha de llevar.
Pues cuando el cielo se llena de suspiros,
te escribo en mil papiros,
que tiro y llegan a volar.
Caen en palmares de paraíso,
yo te improviso y no hay un final.
Pues cuando mi mano deslizo
sobre ese lugar donde no hay bien, ni mal.
Me embriagas con el movimiento de tu cintura,
tu hermosura también me ganó.
Ganó cada célula de mis órganos,
mis cursilerías y mi ternura.
Eres la mujer de mis sueños,
pero lo mejor es que eres carne y huesos.
No sé cómo pero te incluiré en ellos,
al igual que lo hago ahora en mis versos.