caballero-del-silencio
Poeta recién llegado
Te miré un solo instante
Y eso bastó, tu sonrisa,
Seductora e inocente
Y ese mirar que hipnotiza,
Penetraron en mi mente
Y fue, tan profundamente
Que al corazón martiriza
Inclemente desde entonces
El recuerdo del momento
Que nació mi primavera.
Como entre sueños recuerdo
Aquella voz armoniosa
Cuando, tendiendo tu mano,
Soy Ligorina, dijiste.
Quisiera regresar el tiempo
Y lograr que aquel momento
No terminara jamás
Para perderme en tus ojos
Y permanecer de hinojos
Rendida mi alma a tus pies.
Ese viento que ligero
Se impregnaba en la fragancia
Que emanaba tu cabello,
Cuando del sol al destello
Adornaba tu figura,
Trae hasta mí la frescura
De ese paso cadencioso,
Desafiante y misterioso
Con el que entraste en mí ser
Sin tiempo para evitarlo.
Fue tan sólo un santiamén
Lapso más que suficiente
Para edificar el templo
Y consagrarlo a tu imagen
En el que no exista el tiempo
Que me impida venerarte
Y encender cada suspiro
Que salga del corazón
¿En donde está mi razón?
¿Donde mi pensar sereno?
Extraviado en la dulzura
Del efímero momento
Divaga mi pensamiento
Sin poderlo yo evitar
¿A caso te empiezo a amar
Sin conocer más detalle
Que haberte visto en la calle
Cual misteriosa creatura
Y caminar unos pasos
Al amparo de tu sombra?
¿Es amor lo que me impulsa
Y siembra en mi tal afán?
¿A dónde mis pasos van
Sí no sé donde encontrarte?
Sí fue tan sólo un instante
Breve como el firmamento
Plazo tan pleno y completo
Para que en mi pacho aflore
Este amor que no comprendo
Como es que pudo anidar.
Y eso bastó, tu sonrisa,
Seductora e inocente
Y ese mirar que hipnotiza,
Penetraron en mi mente
Y fue, tan profundamente
Que al corazón martiriza
Inclemente desde entonces
El recuerdo del momento
Que nació mi primavera.
Como entre sueños recuerdo
Aquella voz armoniosa
Cuando, tendiendo tu mano,
Soy Ligorina, dijiste.
Quisiera regresar el tiempo
Y lograr que aquel momento
No terminara jamás
Para perderme en tus ojos
Y permanecer de hinojos
Rendida mi alma a tus pies.
Ese viento que ligero
Se impregnaba en la fragancia
Que emanaba tu cabello,
Cuando del sol al destello
Adornaba tu figura,
Trae hasta mí la frescura
De ese paso cadencioso,
Desafiante y misterioso
Con el que entraste en mí ser
Sin tiempo para evitarlo.
Fue tan sólo un santiamén
Lapso más que suficiente
Para edificar el templo
Y consagrarlo a tu imagen
En el que no exista el tiempo
Que me impida venerarte
Y encender cada suspiro
Que salga del corazón
¿En donde está mi razón?
¿Donde mi pensar sereno?
Extraviado en la dulzura
Del efímero momento
Divaga mi pensamiento
Sin poderlo yo evitar
¿A caso te empiezo a amar
Sin conocer más detalle
Que haberte visto en la calle
Cual misteriosa creatura
Y caminar unos pasos
Al amparo de tu sombra?
¿Es amor lo que me impulsa
Y siembra en mi tal afán?
¿A dónde mis pasos van
Sí no sé donde encontrarte?
Sí fue tan sólo un instante
Breve como el firmamento
Plazo tan pleno y completo
Para que en mi pacho aflore
Este amor que no comprendo
Como es que pudo anidar.