nibbana
Poeta recién llegado
AL HUMANO
I
Estoy comiendo los poemas amargos,
Digiriendo las piezas rotas,
Del inconsciente colectivo,
Ese abismo del cual todos huyen.
Migrando a paramos olvidados,
Incursionando,
En las caratulas negras,
De los manicomios subjetivos,
De esta,
La sociedad suicida del siglo XXI.
Mi nombre es vida.
Muerte mi apellido,
Ineludible,
Inevitable.
Soy un poeta,
Soy un humano,
Soy un pequeño dios.
La ráfaga fría del norte,
El sueño triste del sur.
II
A ese animal que se levanta,
Come
Y muere.
A ese cordero que se mutila,
Degrada
Y sufre.
Poeta es el sello,
La puerta yace en tu interior,
La llave en tu conciencia.
Levántate hombre muerto,
Decadente de las tierras sucias,
Exilia ese dolor tuyo,
Camina,
Llora,
Libre,
Por los llanos vacios,
Y pinta por fin la aurora nueva,
De ese,
‘’el amanecer de la edad de las luciérnagas’’.
III
Necesitas vaciar,
La vergüenza,
El pudor de las noches grises.
Ascender,
Por los espacios neuronales muertos,
Por la debilidad que nos causa el drama.
‘’Te digo,
Triunfar en la enfermedad’’.
Necesitas,
Como en un epíteto perdido,
Repetir la Azaña,
La palabra que te levanta,
Por sobre las cabezas de estiércol.
Hay un hilo colgando de mi cerebro,
Descendiendo en mis túneles lóbregos,
Del pasado amargo que condena.
‘’ Te digo,
Adiós,
Romanticismo verdugo’’.
Ha sido un placer,
Por
Todas las vidas que hoy se silencian,
Que me traen desnudo,
A este presente cercano,
Perdido.
I
Estoy comiendo los poemas amargos,
Digiriendo las piezas rotas,
Del inconsciente colectivo,
Ese abismo del cual todos huyen.
Migrando a paramos olvidados,
Incursionando,
En las caratulas negras,
De los manicomios subjetivos,
De esta,
La sociedad suicida del siglo XXI.
Mi nombre es vida.
Muerte mi apellido,
Ineludible,
Inevitable.
Soy un poeta,
Soy un humano,
Soy un pequeño dios.
La ráfaga fría del norte,
El sueño triste del sur.
II
A ese animal que se levanta,
Come
Y muere.
A ese cordero que se mutila,
Degrada
Y sufre.
Poeta es el sello,
La puerta yace en tu interior,
La llave en tu conciencia.
Levántate hombre muerto,
Decadente de las tierras sucias,
Exilia ese dolor tuyo,
Camina,
Llora,
Libre,
Por los llanos vacios,
Y pinta por fin la aurora nueva,
De ese,
‘’el amanecer de la edad de las luciérnagas’’.
III
Necesitas vaciar,
La vergüenza,
El pudor de las noches grises.
Ascender,
Por los espacios neuronales muertos,
Por la debilidad que nos causa el drama.
‘’Te digo,
Triunfar en la enfermedad’’.
Necesitas,
Como en un epíteto perdido,
Repetir la Azaña,
La palabra que te levanta,
Por sobre las cabezas de estiércol.
Hay un hilo colgando de mi cerebro,
Descendiendo en mis túneles lóbregos,
Del pasado amargo que condena.
‘’ Te digo,
Adiós,
Romanticismo verdugo’’.
Ha sido un placer,
Por
Todas las vidas que hoy se silencian,
Que me traen desnudo,
A este presente cercano,
Perdido.
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